Los contagios se disparan a cifras récord en Lanzarote desde que Sánchez llegó a su palacio ‘real’

La llegada vacacional a Lanzarote del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha estado acompañada de malas noticias: la isla acaba de superar su récord de contagios por coronavirus alcanzando los 23 casos, la cifra más alta desde que se inició la desescalada. Sólo hay un precedente que le supera, un día de marzo en plena pandemia.

El último caso fue notificado este domingo por los servicios sanitarios de la isla , al confirmarse un positivo por prueba PCR realizado a un turista procedente de otra isla canaria.

Aproximadamente la mitad de todos esos positivos activos, 11, corresponden a turistas que, como Sánchez, han acudido a la isla a pasar sus vacaciones (uno de ellos inglés, el resto españoles). Otros 8 son ciudadanos residentes en Lanzarote que se contagiaron durante sus vacaciones fuera del territorio, y los 4 positivos restantes se confirmaron entre inmigrantes ilegales que en los últimos días han llegado a la isla en patera.

A Sánchez le ha cogido este repunte de casos en plenas vacaciones isleñas. El pasado viernes, con el presidente ya instalado y disfrutando del palacio de La Mareta, los registros sanitarios insulares detectaron que los positivos se disparaban: se duplicaron pasando de los 11 casos a los 22 en tan sólo 24 horas. A estos se sumaría otro más un día después.

Se trata de cifras récord para la isla, ya que tan sólo en marzo se llegó a un nivel de nuevos contagios semejante. El pico se produjo el pasado 24 de marzo, cuando se contabilizaron 13 nuevos positivos. En total, durante toda la pandemia, Lanzarote sumó tan sólo 121 casos, convirtiéndose así en uno de los lugares más ‘privilegiados’ epidemiológicamente hablando de todo el territorio nacional. De hecho, llegó a estar tres meses completamente libre de coronavirus. Hasta ahora.

Una semana de playa

El jefe del Ejecutivo tiene previsto quedarse en La Mareta una semana, que se cumplirá este miércoles 12 de agosto. En las últimas semanas se han realizado obras para garantizar la privacidad e intimidad de la familia del presidente. En concreto, se han levantado unos muros más altos para evitar que los fotógrafos puedan captar imágenes de Sánchez, su esposa o sus hijas disfrutando de los días de vacaciones. Desde el recinto de La Mareta, los Sánchez-Gómez tienen acceso a una playa privada que les permite darse un baño o tomar el sol sin ser vistos.

Desde Lanzarote el presidente volará a Palma de Mallorca, para, de forma puntual, interrumpir durante un día sus vacaciones para reunirse con Felipe VI en el tradicional despacho de verano en el Palacio de Marivent. La cita con el jefe del Estado está prevista para el miércoles 12 de agosto. Además de la reunión con el Rey, ese día el jefe del Ejecutivo también se reunirá con la presidenta de las Islas Baleares, la socialista Francina Armengol, en el Consolat de Mar, sede del Gobierno autonómico.

Tras su paso por Lanzarote y Mallorca, Pedro Sánchez volverá a hacer las maletas, en este caso, para desplazarse hasta el sur. La familia presidencial volverá al Palacio de Las Marismillas, en Huelva, lugar al que han acudido en los últimos dos años. Allí descansarán en otra finca propiedad de Patrimonio Nacional con todos los lujos, privilegios y servicio de una residencia vacacional de estas características. Según fuentes de su entorno, aprovecharán para salir de forma privada a los pueblos del alrededor. Algunos alcaldes socialistas de la zona ya esperan su llegada.

El ‘palacio’ canario de Sánchez

Los Sánchez-Gómez acreditan con este nuevo viaje vacacional a Lanzarote su especial predilección por las comodidades que ofrece el palacio ‘real’ de La Mareta. Una privilegiada finca de 30.900 metros cuadrados que le regaló Hussein de Jordania al Rey Juan Carlos, y que ahora acoge a un presidente que consiente los ataques a la Corona desde su propio Consejo de Ministros.

Con acceso directo al mar, la finca la integran diez bungalows de una y dos plantas de altura. El principal, con dos dormitorios, piscina y distintas terrazas. Además, cuenta con gimnasio, otras dos piscinas, pista de tenis, cancha de baloncesto y una amplia zona ajardinada de 10.000 metros cuadrados. El edificio reproduce la arquitectura tradicional de las islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosos balcones.

Se trata de un palacio con especial significado en este momento, en plena crisis entre los socios del Gobierno de coalición en el debate sobre la Monarquía. Fue un regalo del Rey Hussein a Juan Carlos I, hasta que la Casa Real la entregó a Patrimonio nacional bajo el reinado de Don Felipe para un uso institucional por los intereses de España. No obstante, Sánchez la utiliza de forma estrictamente personal.

67.000 euros de Falcon

Como es habitual en el presidente, para cubrir todos estos desplazamientos Sánchez ha recurrido al Falcon, su medio de transporte preferido. Ese gusto por el avión presidencial ha sido motivo de polémica en numerosas ocasiones, y también el secretismo con el que el Gobierno trata de ocultar los desplazamientos del presidente, protegidos bajo «secreto de Estado».

En total, el Falcon presidencial tiene diseñada una hoja de operaciones para realizar varios vuelos para traer y llevar a Sánchez a sus destinos: Lanzarote, Palma y Huelva, con ida y vuelta a Madrid, según ha sido habitual en otras ocasiones.

El coste de estos desplazamientos superará los 67.000 euros. El cálculo se basa en la cifra oficial de 5.600 euros por hora de vuelo que se ha dado por el momento como oficial, y que no ha sido desmentida por el Ejecutivo. Lo previsto es que la familia Sánchez-Gómez permanezca en Lanzarote una semana, se desplace a Madrid, vuele a Palma y de ahí, de vuelta a Madrid para seguir sus vacaciones en Doñana.

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