El PDeCAT pide a sus diputados que se desmarquen de JXCat y amenazan a Torra con dejarle en minoría

El Partit Demòcrata (PDeCAT) lo tiene claro: compartirá grupos con Junts per Catalunya en el Congreso, el Parlament y los ayuntamientos, hasta el fin de los mandatos, pero asumirá su propia voz desmarcándose de los de Carles Puigdemont. La formación heredera de Convergència, reunida este lunes en Barcelona, ha decidido emprender ya su propio camino tras la ruptura con JXCat y ahora amenaza a Quim Torra de dejarle con minoría en la cámara catalana en el tramo final de la legislatura.

Este divorcio parlamentario, que se suma al que se produjo la semana pasada con la salida de varios altos cargos liderados por Puigdemont del PDeCAT, tiene una derivada también en la política española. La separación de los ocho diputados separatistas puede ser una buena noticia para Pedro Sánchez ya que los diputados pedequianos podrían llegar a apoyar los Presupuestos Generales del estado e incluso la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

El partido liderado por David Bonvehí quiere asumir ahora su propia línea ideológica sin necesidad de contentar a Puigdemont y sus secuaces. Esto pasa por «buscar un encaje» con los fugados a Junts en los distintos grupos que comparten. También tendrán que negociar el reparto de los tiempos y de las subvenciones que reciben en función de la representación institucional.

El PDeCAT ha tomado esta decisión extrema tras sentirse «expulsados» del Govern «de forma unilateral» como represalia. Los de Bonvehí aseguran que «ahora hay dos partidos que comparten grupo parlamentario» para referirse a los equipos en el Congreso, el Parlament o el Ayuntamiento de Barcelona. En el Govern, con la expulsión de los del PDeCAT, y en el Senado, con la fuga de todos los representantes a JXCat, solo hay miembros del partido de Puigdemont.

Demanda por las siglas de Junts

El divorcio entre el PDeCAT y Junts per Catalunya se consumó hace dos semanas tras la demanda judicial que los primeros interpusieron contra los de Puigdemont por un cambio en la propiedad de las siglas de JxCat, oficializado el 10 de julio en el registro de partidos, y por el cual pasaban de la dirección del PDeCAT a ser controladas directamente por personas próximas al ex presidente de la Generalitat y líder del nuevo JxCat, Carles Puigdemont.

A finales de este mes de septiembre, tras suspender la convocatoria prevista para la semana pasada, el juez ha convocado a las dos partes para dirimir quien tiene la razón, si la dirección del Partit Demòcrata o el entorno del ex presidente de la Generalitat. De dar la razón al PDeCAT eso supondría un fuerte golpe contra la candidatura de Puigdemont en las próximas elecciones catalanas. Su formación tendría que buscar nuevas siglas en un tiempo récord y perder la rentabilidad de las siglas de JXCat.

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